Can Bech

Can bechCan Bech abrió sus puertas en 1981, bajo el cuidado de la familia Bech como un restaurante. Uno de sus platos más famosos era “recuit de drap” o Requesón de Trapo(nombrado así por la forma de elaboración del requesón) con higos del Empordà, postre típico elaborado con queso fresco de leche de oveja con higos confitados. El éxito de los higos confitados fue tal que la familia Bech comenzó a elaborarlo conservándolo en botes de vidrio para vender a sus clientes. Este producto tuvo tanto éxito que comenzaron a vender en el resto del territorio catalán y español, e incluso en algunos países europeos.

Las mermeladas Can bech son, sin duda, una experiencia para el paladar, un viaje para los sentidos, una pareja divina.

La línea de productos comenzó a crecer introduciendo conservas de fruta, jaleas, chutneys y salsas. Cada  año Can Bech lanza nuevos productos para satisfacer a sus clientes.

La cuna de Can Bech se encuentra en la comarca de L’Empordá, en Fontanilles, un pequeño municipio situado en el Empordá profundo, de solamente 160 habitantes, constituído por un núcleo alzado de masías y casalotes de piedra de entre los  siglos XVI al XIX, muchas de ellos arreglados como segunda residencia.

El paisaje de Fontanilles queda rodeado por Gualta, Palau-Sator y Ullastret, tres núcleos medievales de una belleza formidable y reclamo turístico de esta zona.